¡Vamos a encender la pista de baile, la música es perfecta!
Siente la música, disfruta, y permite mantener el ritmo, sentir la música es fundamental para que
tus movimientos fluyan.
Déjate llevar por la música y permite que sea
tu guía.
Acepta tu realidad.
Si no te gusta, cambia la música.
Porque la vida es un baile en el
que debes aprender cada paso.
Bailarás como ella canta: a veces
lento, a veces en ritmo.
¡Tienes que seguirle el ritmo!
A veces te pisarás, a veces tropezarás, pero es importante que no te detengas. La música de la vida siempre está cambiando, pero debes estar listo para improvisar, para adaptarte, prepárate para encontrar la belleza de cada ritmo. No importa lo perfecto que bailes, sino cuánto disfrutas de cada movimiento.
Abraza el baile de la vida con suavidad, y delicadeza, y deja que esta energía fluya a través de todo tu ser, porque el alma es la que marca el ritmo, ella siempre nos lleva a mirar la vida con otras perspectivas. Ella, te invita, a comprender y sentir la empatía, y el movimiento, y la complicidad del otro, y nos incita a sembrar el amor en el mundo.
Bailamos juntos el baile de la vida, al compás del ritmo, en un vals de sentimientos, e intentando comprender las emociones de los demás, y ponerse en el lugar del otro.
Que en este baile, donde todos somos compañeros de este viaje de la vida, que la empatía se exprese a través del baile, en esa danza invisible entre lo que amas hacer y lo que estás destinado a ser.
Tu sigue bailando y sembrando semillas porque esa es tu naturaleza, quizás un día esas semillas broten, y seamos capaces de vivir con más comprensión, conexión y unidad.

