Ya no son solo los niños índigos
y cristal, ahora se dice que ya están entre nosotros los niños arcoíris. Si los
índigos son los guerreros de la luz que abrieron brecha para la nueva era, y
los cristal los psíquicos y sensitivos que están contagiando a la humanidad con
su amor fraternal, los niños arcoíris son la encarnación de la divinidad. Las
definiciones aceptadas mundialmente de índigo, cristal y arcoíris corresponden
a los colores que alegadamente desplegamos en los auras o patrones energéticos
que emanan de nuestros cuerpos.
Estos niños, son pequeños avatares cuya
única finalidad es servir al desarrollo de la humanidad. Estos niños ya nacen
con su potencial espiritual plenamente desarrollado y vienen a mostrarnos el
camino de la paz en la Tierra.
Los niños arcoíris nunca han
vivido antes en nuestro planeta, por eso eligen nacer de padres cristal. De
esta forma se aseguran un hogar donde puedan desarrollar plenamente el fin para
el que se han encarnado como humanos.
Como los niños cristal, el primer
rasgo destacable de los niños o personas arcoíris son sus ojos grandes y
penetrantes que reflejan una sabiduría más allá de su edad. Los ojos de los
niños cristal y arco iris se fijan e hipnotizan a su interlocutor, quien siente
que estos niños pueden ver sus almas desnudas y sentir compasión por ellos. Son
niños felices incapaces de guardar rencor. Se trata de una nueva generación de
trabajadores de la luz que vienen a mostrar a la humanidad el camino a seguir...












