Los acuerdos entre las almas son
compromisos para el crecimiento del alma en conjunción con otra. De esta
manera, emprendemos el viaje hacia un estado de conciencia y apertura total que
los místicos denominan "iluminación".
Estos compromisos son el motivo
por el cual, en ocasiones, sentimos una extraña conexión con otra persona, otras veces no entendemos que alguien con carácter difícil forme parte de
nuestra vida, o nos preguntamos simplemente por qué recorremos la vida junto a
alguien, como si existiera un acuerdo tácito que a su vez puede terminarse
abruptamente.
Con cada persona que forma parte
de nuestra vida establecemos un acuerdo de almas en el espacio entre vidas.
Hemos acordado no sólo recordar a los demás sobre el estado puro original, sino
también realizar todo lo posible dentro de la existencia humana, infinitamente
cambiante, con el fin de asegurar el crecimiento de nuestra propia alma y las
de los demás. Es así que a cada persona que conocemos, en situaciones buenas o terribles, breves o duraderas y cada relación de la que formamos parte representan una pequeña escena en el eterno conjunto humano, cuyo fin es amar.
Al advertir esto, uno podrá
asombrarse y comprender que cada persona presente en nuestra vida tiene un
importante propósito, el de entrar en contacto con nuestra alma y hacerla
crecer; y que cada relación existe para agudizar la conciencia de nuestra alma.
Así, ya nadie nos resulta
extraño, ninguna relación puede verse como un error o un fracaso. A la luz del
espíritu, comprendemos que estamos cumpliendo nuestro rol, en miras a la
realización de un plan perfecto y eterno.