Los primeros rayos de sol
tempranero proyectan su cálido aliento en una mañana llena de luz. Esta
energía impulsa la vida misma, llenándolo todo de vida, donde todo va
tomando fuerza hay una conexión tan significativa que esta responde a las
emociones humanas.
Los sentimientos están siempre de
algún modo presentes en nuestra experiencia diaria, observando el panorama que
aparece delante de mis ojos me quedo embelesada mirando como un grupo de madres
cigüeñas están enseñando a volar a sus crías observándolas sin interferir en
plena libertad.
Con que esmero y amor las van guiando para que no se lastimen,
mientras los machos están haciendo guardia porque las águilas están observando
no muy lejos de allí. Todo se mueve como una sinfonía, y nos muestra la belleza que puede estar presente a
nuestro alrededor. Sensibilizando nuestros sentidos, y llevarnos incluso a
lugares insospechados sin movernos del
lugar.
No queda duda, que el mensaje que
nos da la naturaleza no tiene fronteras ni barreras idiomáticas o límite alguno.
Es, sencillamente universal, hay una sabiduría divina que rige todas las cosas,
y por medio de sus manifestaciones se reciben permanentemente las
enseñanzas que debemos aprender.
Cristina.
Cristina.










