Mujer ante todo tiene que
conocerte y aceptarte de quién eres en verdad. Tendrá que ser tu misma, si tú
misma y nadie más. A menudo construimos nuestra vida recogiendo los
pedazos de la existencia de los otros intentando plasmarlos sobre modelos
impuestos desde afuera. Con estos trozos vamos tejiendo una manta para
cubrirnos delante de los demás. Esto nos vuelve infelices.
La verdadera mujer se descubre en
su verdad y sigue su camino plenamente consciente de Sí misma. Son muchas las
mujeres que intentan aparecer por aquello que no son y pocas las que toman
tiempo en auto indagarse y descubrirse.
La naturaleza te ha donado un cuerpo y un alma en los cuales reside el espíritu. Sólo tú como mujer y ningún otro fuera de ti tiene el derecho de cambiar tu vida. En el momento en que descubras a ti misma te encontrarás en el camino que te transformará en una verdadera mujer. El arma más potente de una mujer es su energía interior que la protege tanto a ella como a todos los que ama. Es por esta razón que tendrá que aprender a descender a su mundo interno: solamente cuando descubra su verdadera esencia podrá usar toda su energía interior.
La naturaleza te ha donado un cuerpo y un alma en los cuales reside el espíritu. Sólo tú como mujer y ningún otro fuera de ti tiene el derecho de cambiar tu vida. En el momento en que descubras a ti misma te encontrarás en el camino que te transformará en una verdadera mujer. El arma más potente de una mujer es su energía interior que la protege tanto a ella como a todos los que ama. Es por esta razón que tendrá que aprender a descender a su mundo interno: solamente cuando descubra su verdadera esencia podrá usar toda su energía interior.
La sociedad contemporánea no quiere saber realmente sobre quién es la
mujer y busca deformar su carácter desde el nacimiento. La mujer aprenderá a entrar en
armonía y en paz consigo misma, y en su largo camino de aprendizaje la mujer
será capaz de encontrar su fuerza de voluntad, su coraje, el conocimiento y la
energía necesaria par a cambiar el curso de su propia historia, haciendo de
cada dolor, de cada soledad, de cada tristeza, un mundo de alegría, de amistad
y de plenitud.















