Mientras que la muerte del cuerpo se produce en el plano físico, y la desintegración del cuerpo vital en el plano etérico, el siguiente paso del proceso de salida de una encarnación se hace ya en el plano astral. Aquí es cuando cruzamos ese “túnel” de luz, y aparecemos normalmente en una de las regiones de los planos inferiores de este plano astral. Como todo nivel evolutivo, está dividido en siete regiones principales, siendo las tres primeras el llamado bajo astral, la cuarta el medio astral, y las tres siguientes el alto astral. Aquí, dependiendo del nivel evolutivo de cada uno, al cruzar y salir del plano etérico apareceremos en la zona que nos corresponda por frecuencia de vibración.
En estos momentos, el espíritu lleva consigo al completo el cuerpo mental, el cuerpo emocional, y la carga energética/experiencial del cuerpo etérico, en lo que algunas tradiciones ocultistas denominan el “átomo simiente”, que vendría a ser algo así como el contenido energético básico que contiene toda la información del cuerpo sutil en cuestión. Así, nuestro cuerpo emocional lleva un “átomo simiente” o carga energética del cuerpo eterico anterior que le servirá al espíritu para preparar en el futuro el molde físico de su nueva encarnación.
En estos momentos, ese espíritu, suponiendo que se trate de un alma “normal” (en el sentido de que no sea un alma errante o de niveles evolutivos superiores a la 3D, que entonces es otra historia aparte), pasa por un periodo de revisión de vida, en el cual revisamos y volvemos a sentir, principalmente porque se hace a través del cuerpo emocional, todo aquello que nos ha ocurrido en la encarnación que acabamos de dejar atrás. Mientras estamos haciendo está revisión, también el espíritu realiza una limpieza de aquello que ya no le es necesario, y traspasa toda la información y carga energética que desea usar de nuevo del cuerpo emocional al cuerpo mental. Se produce lo que se llama la segunda desoma, la segunda muerte. En cursos de proyección astral, se puede aprender también a proyectarse con el cuerpo eterico a cuestas, con el cuerpo emocional y mental, o solo con el cuerpo mental. Cuanto menos “carga” lleves, más “alto” en los planos internos puedes “subir”.
Ahora, ese espíritu está envuelto solo por el cuerpo mental, y los dos “átomos simiente” o remanentes energéticos del cuerpo etérico y del cuerpo emocional de la vida o vidas anteriores, con aquello que ha decidido mantener para la siguiente encarnación.
LA PREPARACION DE LA NUEVA VIDA, EL PLANO MENTAL
En estos momentos, el espíritu lleva consigo al completo el cuerpo mental, el cuerpo emocional, y la carga energética/experiencial del cuerpo etérico, en lo que algunas tradiciones ocultistas denominan el “átomo simiente”, que vendría a ser algo así como el contenido energético básico que contiene toda la información del cuerpo sutil en cuestión. Así, nuestro cuerpo emocional lleva un “átomo simiente” o carga energética del cuerpo eterico anterior que le servirá al espíritu para preparar en el futuro el molde físico de su nueva encarnación.
En estos momentos, ese espíritu, suponiendo que se trate de un alma “normal” (en el sentido de que no sea un alma errante o de niveles evolutivos superiores a la 3D, que entonces es otra historia aparte), pasa por un periodo de revisión de vida, en el cual revisamos y volvemos a sentir, principalmente porque se hace a través del cuerpo emocional, todo aquello que nos ha ocurrido en la encarnación que acabamos de dejar atrás. Mientras estamos haciendo está revisión, también el espíritu realiza una limpieza de aquello que ya no le es necesario, y traspasa toda la información y carga energética que desea usar de nuevo del cuerpo emocional al cuerpo mental. Se produce lo que se llama la segunda desoma, la segunda muerte. En cursos de proyección astral, se puede aprender también a proyectarse con el cuerpo eterico a cuestas, con el cuerpo emocional y mental, o solo con el cuerpo mental. Cuanto menos “carga” lleves, más “alto” en los planos internos puedes “subir”.
Ahora, ese espíritu está envuelto solo por el cuerpo mental, y los dos “átomos simiente” o remanentes energéticos del cuerpo etérico y del cuerpo emocional de la vida o vidas anteriores, con aquello que ha decidido mantener para la siguiente encarnación.
LA PREPARACION DE LA NUEVA VIDA, EL PLANO MENTAL
El siguiente paso del proceso ocurre en el siguiente nivel
de los planos internos, el llamado plano mental. También dividido en 7
subniveles, los cuatro primeros se asocian a ideas y conceptos relacionados con
el pensamiento y la mente concreta, mientras que los tres superiores se asocian
a la mente y el pensamiento abstracto. De aquí nacen las fuerzas arquetípicas,
los conceptos, las ideas, que luego caerán hacia el plano físico para tomar
forma y manifestarse como el mundo que conocemos. Es en este plano donde
también nuestro cuerpo mental realiza una limpieza de aquello que no es
necesario mantener para la siguiente vida y es donde se empieza a planificar la
entrada de nuevo en el plano físico. Continuara....















