Amado
cuerpo voy a hablarte a ti como una totalidad y entidad viviente, pero a su vez
también me dirigiré a tus partes… Amados pies, los honro y los amo por ser
mi sostén en este mundo. Gracias por acompañarme y pisar firme en cada caminata
por esta tierra. Los honro por transportarme hacia todos los lugares que
deseo ir y por permitirme desplazarme en este hermoso suelo. Gracias por
conducirme hacia mi trabajo para poder desarrollar mi misión y por permitirme
el placer de conocer el hermoso paisaje de GAIA (la madre tierra). Amados
tobillos, pantorrillas, rodillas, muslos y caderas. Las honro y las amo por
permitirme andar, moverme y desplazarme dentro este diseño y plan divino de la
vida humana.

Gracias
por ser mis compañeras de viaje y vivir junto conmigo tantas aventuras y
viajes. Perdónenme si las he hecho caminar o andar por lugares o situaciones en
las que no se han sentido cómodas, a partir de ahora solo andaremos por lugares
y situaciones en donde reine el amor y la luz divina. Amado
aparato reproductor (femenino o masculino) te honro y te amo por ser la puerta
de entrada y el gestor de la vida en este mundo. Amado estómago, colon,
intestinos, hígado, páncreas, vejiga, riñones.
Los
honro y los amo por ser quienes me ayudan a digerir los alimentos y la vida.
Gracias por funcionar en perfecta armonía y permitirme alimentar sanamente a mi
cuerpo.
Honro
cada una de sus funciones. Perdónenme si les he hecho vivir situaciones
difíciles de ser digeridas, ahora estoy listo/a para digerirlas y procesarlas. Amados
pulmones. Los honro y los amo por ser quienes me permiten ingresar el aire y
oxigenar mi sangre y mi cuerpo. Gracias
por permitirme respirar fluida y profundamente la vida. Amados pulmones
perdóname si he permitido que alguna tristeza quedara en tu interior, ahora
estoy listo/a para liberarla.
Amados
hombros, brazos y manos. Las honro y las amo por ser los canales de mi
expresión en este mundo.
Gracias
por permitirme ingerir la comida, trabajar, escribir y tomar todo lo que
necesite para andar en este viaje de la vida. Amados
hombros perdóname si te he cargado más de lo necesario, si he esforzado tus
capacidades. Ahora estoy listo/a para liberarlas.
Amada
garganta. Te amo y te honro por ser el canal de mi comunicación con el mundo. Gracias por permitirme expresar todo lo que mi interior desea. Perdóname
si alguna vez no te he dejado decir lo que querías. A partir de ahora estoy
listo/a para decir todo lo que te has callado. Amados
oídos. Los amo y los honro por ser el canal a través del cual puedo oír y
escuchar a mi prójimo. Gracias por permitirme disfrutar de la música y las
bellas palabras.
Perdona
si alguna vez permití que ingresaran en ti malas palabras, agresiones o
expresiones que no sean de luz. A
partir de ahora estoy dispuesto/a a permitir que ingresen hacia ti palabras
positivas de amor y luz. Amados
ojos. Los amo y los honro por ser el canal que me permite ver toda la maravilla
que Dios creó en este mundo.
Gracias
por permitirme observar la vida, el arte, la flora, fauna, paisajes…gracias
por darme la dicha de poder mirar los ojos de otras personas, y a través de
ello mirar su propia alma.
Si
alguna vez te he conducido a mirar situaciones inarmónicas o tristes,
perdóname. Estoy trabajando activamente desde mi lugar de individuo para que el
mundo sea cada vez mejor.
Para
ello trabajo primero en mi mismo/a, para ser un ejemplo caminante del cambio
que quiero ver en el mundo. De esa manera todo lo que observarás serán
episodios de amor y paz.
Amada
nariz y boca. Las amo y las honro por ser el canal que me permite “sentir” la
vida. Gracias por permitirme sentir el sabor de la comida, el olor de las flores, las bellas fragancias… perdón si
alguna vez hice algo que las pueda haber incomodado. Amada
cabeza. Te amo y te honro por ser el comando central de mi cuerpo. Gracias por
permitirme llevar el cerebro, quien me permite procesar y razonar. Gracias
por llevar en ti mi pelo, mis ojos, boca, nariz, oídos y ser tan importante en
mi cuerpo.
Amado
corazón, ¡qué más puedo decirte! Eres la esencia de la luz en mi vida, eres el
amor infinito encarnado en este cuerpo, eres el aparato que puede conducirme
hacia la energía divina de Dios.
Gracias
por ser quien bombea la sangre en mi cuerpo y quien permite que mi experiencia
humana continúe teniendo un fin de amor y luz en este mundo. Si
alguna vez he permitido que situaciones externas te dañen, perdóname. A partir
de ahora te permitiré liberarte, ser tu mismo para dar y recibir la energía del
amor.
Amado
espíritu de mi cuerpo gracias por ser el canal de esta experiencia humana. Por
darle vida a este magnífico cuerpo. Te
amo, te honro y nos fundiremos nuevamente con el GRAN SER cuando la experiencia
en la materia se acabe. Namasté.