Vamos dando tumbos por la vida, sin darnos cuenta que estamos de paso. Que en la tierra se está llevando a cabo una gran obra de teatro, y en esa obra, todos tenemos un papel. Estamos aquí, por nuestra propia elección. Nosotros elegimos esta realidad, y depende las ganas que pongamos así nos ira la vida.
Ante de venir aquí, elegimos a nuestros padres, a nuestra familia, a todas las personas que nos encontramos en el camino. Somos atraídos a un grupo genético, que sólo equivale a lo que somos antes de llegar. Hacemos con ellos un contrato Kármicos. Pero cuando nacemos olvidamos nuestra memoria celular, y no lo recordamos.
Cuando nos vamos de aquí, nos enfrentamos con nuestras partes más oscuras de nosotros mismos. Y en ese estado es donde nos damos cuenta, que estamos vibrando en un reino más benigno que este. Y es allí donde repasamos y observamos nuestra vida. La vida que hemos vivido en esta realidad la que acabamos de dejar.

Cómo es posible esto? Porque las banda que nos rodean, y nos apoyaron, y nos dieron vida, no la llevamos con nosotros en forma de mente, y las acciones son energía, y esa energía son patrones. Así que comenzamos a observar los patrones de la mente mientras se combinan para mostrarnos el esfuerzo de toda una vida. Cada momento cuenta. Todo lo que haces se ve. Y se ve tanto desde la perspectiva del observador como la del participante, del que realiza la acción como del que es afectado por ella, todo. Por eso se le llama Día del Juicio, y en este estado elevado no es necesario que ningún ser te mire y te condene, con que sólo tú lo veas bastará. No hay juicio más severo que el del alma en el Día del Juicio.

Llegamos a entender que es en este momento de Tránsito cuando más nos damos cuenta de que somos la totalidad de la telaraña de la vida. Sentimos el abandono con el cual abandonamos. Sentimos la falsedad que infligimos a otro. Experimentamos la culpa que excesivamente nos echamos a nosotros mismos. Sentimos la angustia del amor no correspondido y somos el que llevó las cadenas de esa culpa. Se nos honra y se nos deshonra. Vemos cómo hemos prostituido nuestros valores. Esto es el juicio, y lo sentimos en toda su magnitud.

Vemos cuántas veces necesitamos
suplicar el perdón de alguien y todas las veces que nos lo pedimos a
nosotros mismos. Lo vemos todo, porque somos la totalidad del Yo. ¿Y cómo
describo el sufrimiento si no hay cuerpo? Bueno, la emoción, aunque se genera mediante
estímulos eléctricos del cerebro y las redes neuronales, y pasa al cuerpo
mediante la liberación de hormonas, se convierte en algo viviente. Es un campo
energético en el cual permanecemos y nos sumergimos dentro de toda esa energía.
No podemos deshacerla, está hecha.
¿Entonces, cual es el dolor que
sufrimos? El dolor que causamos a otros lo que nos daña. Nuestro sufrimiento no
tiene que ver con ninguna otra persona, se trate de nuestro sufrimiento. Y en
ese estado nos damos cuenta, que lo que hacíamos a los demás, no lo hacíamos a
nosotros mismo. Ahora, no quiere decir que esto sea malo es necesario .Y por
medio de esta revelación tenemos que quitarnos esas cargas y darle amor al
Yo.
Universo.